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Niyamas

 

 

Las observancias son: limpieza, contentamiento, ascetismo, estudio de sí mismo y devoción al ser supremo (II.32)

 

1. Åšauca: limpieza, pureza, cuidado del propio cuerpo y de lo que le rodea. Nuestro entorno refleja e influye en nuestro interior. Hay que acentuar la limpieza y el orden en todo lo que nos rodea. Cuanto mĆ”s consideremos nuestro entorno como un templo, mĆ”s nos acercaremos a lo Divino.

La limpieza o purificación en sentido amplio, Å›auca, es una actitud personal bĆ”sica que permite apreciar la imperfección personal y social a fin de alentar el trabajo hacia su eliminación

 

La limpieza conduce al deseo de protección del propio cuerpo evitando el contacto negativo con cualquier otro (II.40)

La limpieza produce ademÔs, purificación mental, alegría, atención, dominio de los sentidos y capacidad para la autoobservación (II.41)

 

2. Saṃtoį¹£a: contentamiento, voluntad de aceptar lo que se presenta, lo cual conduce hacia la gratitud. La gratitud y la satisfacción conectan con el sentido de saṃtoį¹£a.

Saṃtoį¹£a es algo mas que un simple conformismo pues no es una actitud pasiva sino una actitud de aceptación del ā€œaquĆ­ y ahoraā€ para impedir la fuga evasiva hacia el pasado aƱorado o hacia el futuro ideal de un sueƱo.

El contentamiento, saṃtoį¹£a, sirve para desarrollar la ecuanimidad y la humildad, adoptando una actitud totalmente altruista, de desapego ante lo material, todo lo cual llega a proporcionar, por contra, gran satisfacción.

 

A travƩs del contentamiento se obtiene felicidad insuperable (II.42)

 

3. Tapas: disciplina, ardor en las propias aspiraciones, fuego, uso del poder de elección para superar tamas, la inercia, y desarrollar un fuerte sentido de plenitud. ā€œNo permanezcas demasiado tiempo en una situación agradableā€.

Tapas es ascetismo, autodisciplina, fuerza de voluntad, devoción austera hacia la prĆ”ctica. Significa practicar manteniendo la serenidad ante los opuestos; para ello es preciso desarrollar una gran fuerza de voluntad basada en el interĆ©s y la autodisciplina. Correctamente practicado no supone sufrimiento, sino un fuerte sentido de plenitud.

 

A través del ascetismo, mediante la destrucción de las impurezas, perfección del cuerpo y los sentidos (II.43)

 

4. Svādhyāya: estudio de sĆ­ mismo, estudio de textos. Dedicar cierto tiempo cada dĆ­a para reflexionar y aprender de nuestras acciones. Leer obras inspiradoras que pueda asimilar nuestra conciencia.

La autoinvestigación metafĆ­sica, svādhyāya, se fundamenta, en general, en buscar el mĆ”ximo acercamiento a la comprensión de la realidad utilizando la reflexión y el estudio. Profundizando en el estudio de sĆ­ mismo se avanza hacia la conciencia de la propia ignorancia fundamental.

 

A partir del estudio de sí mismo surge la conexión con la deidad personal (II.44)

 

5. ÄŖÅ›varapraṇidhāna: renuncia a los frutos de nuestras acciones, sumisión a lo Absoluto. No es la acción lo que cuenta, sino la intención que se esconde detrĆ”s. Hay que encontrar la forma de hacer que las acciones surjan del amor autĆ©ntico y ofrecerlas a lo Divino. Esto conduce a la liberación ante el apego y las ilusiones de Ć©xito y fracaso.

La sumisión a lo absoluto, el desprendimiento, Ä«Å›varapraṇidhāna, supone el abandono de todos los frutos de la acción en favor del SĆ­ Mismo Especial (īśvara, Dios, Totalidad, Ello, lo Absoluto, etc) a que se hace referencia en los Yoga SÅ«tras; con esta recomendación se persigue actuar correctamente, con el fin de cumplir con el propio deber, por el deber mismo.

 

A través de la devoción al ser supremo se logra plenamente la interiorización completa (II.45)

 

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